Así protegemos tu información y limitamos lo que un Worker puede llegar a hacer por su cuenta.
Todo el tráfico va sobre HTTPS, con certificados que se renuevan automáticamente. Nada viaja en claro.
Con una réplica en una ubicación distinta a la de producción, para no depender de una única máquina.
A los sistemas de producción se accede solo por clave criptográfica — nunca por contraseñas compartidas.
Tu información se aloja dentro de la UE, bajo su marco de protección de datos.
Ningún Worker ejecuta una acción significativa sin que una persona la apruebe primero, mientras tú lo decidas así. Eso no es solo una cuestión de confianza — es, en la práctica, el límite más eficaz frente a un fallo, una interpretación errónea o un comportamiento inesperado del modelo: nada se vuelve irreversible antes de pasar por alguien.
Y lo que sí ocurre queda registrado: quién decidió, qué se propuso, qué se ejecutó y cuándo. Ese registro está siempre disponible para que lo revises — nunca es una caja negra.
Además de la aprobación humana en cada acción, hay una revisión periódica que comprueba que cada responsabilidad se sigue ejecutando como se espera. Si una deja de funcionar, se avisa — no se descubre semanas después por casualidad.
En servidores ubicados en la Unión Europea.
Solo el equipo de Renvao. Nunca se comparte con terceros sin tu consentimiento — el detalle completo está en la Política de Privacidad.
Nada se ejecuta sin aprobación humana mientras tú lo decidas así, y una revisión periódica avisa si algo deja de funcionar como se esperaba.
Sí. Cada propuesta, decisión y acción queda registrada y puedes revisarla cuando quieras.
Pregúntanos directamente — preferimos una respuesta clara antes que una página genérica.